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Aún recuerdo cuando mi padre me dijo que la vida se pasa en un suspiro, en un chasquido de dedos, que cuando menos lo esperas estás criando una familia en una casa que nunca pensaste que sería realidad. Pero también recuerdo de él sus gritos, los puñetes en el rostro y los clavillos de sus correas incrustadas en mi pierna, todo gracias a él, a modo de castigo. Son ese tipo de cosas que no debo tocar en mi memoria, que debo empaquetarlas y sellarlas con una bolsa negra, y así, pensando que es basura, olvidarlas.
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GOLD IS GOD
Hace 23 horas







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