30.8.09

Duda.

Ya me 'cansé' de escribir. Hace mucho que no puedo tocar una hoja de papel y un lapicero juntos para plasmar lo que siento, imagino, veo, percibo... etc... He perdido en alguna parte la motivación para escribir. No me pregunto en donde podría estar, sino más bien en dónde y cuando la dejé de lado.

Mucho facebook, messenger, internet me ha vaciado lo poco de imaginación que quedaba en mi. Me siento vacío, sin ánimo para ver lo que escribo en el orden que quiera, y como yo quiera.

La otra vez vi un departamento en llamas, pero no de fuego, sino de tabaco, nicotina y alquitrán. Ese olor tan doloroso de percibir, ese humo tan tentador de dominar fue lo que de a pocos consumió mi cuerpo, ahora de huesos y nada más. No quiero pensar que esto será el último post que colgaré, no quiero pensar que todo lo que salió de mi cabeza fue en vano pero la 'inspiración' se va volando y con alas apresuradas.

Ojalá pueda, volver a alegrarme un poco de lo que escribo, de mostrarles a mis amigos lo que hice sin motivos... Pero ahora solo parece que todo se esta desvaneciendo, tortuosa y sigilosamente.

"Confío tanto en ti que dejaré que me traiciones;
tiene que ser dulce morir besando, pensando en blanco, matar callando...
tiene que ser dulce decir 'te maté'..."

24.8.09

Loco.

"Te doy la vida porque mi vida es tuya
Te entrego el alma sedienta de ilusión
No dudes nunca que muero por quererte
Te doy la vida, te doy el corazón"

Camina con la espalda encorbada, con su cigarro a medio terminar en la mano derecha, con su ceño fruncido y, al parecer, con dolor. Siempre lo veo caminando de una esquina a otra, como si la ansiedad lo persiguiera y, no en vano, se detuviera ese acecho tras la bocanada de humo y nicotina. Cuando termina su primer cigarro se dirige al teléfono más cercano, y tras marcar el número deseado se queda, un minuto o dos, sin hablar. El fracaso de su llamada lo anima a prender otro palillo de tabaco; saca su cajetilla y pone uno en su boca.

Es el 'loquito' del barrio, el que camina de una esquina a otra con aire pensativo, pero que no comenta a nadie lo que guarda en su mente. Vive en esa rutina desde que tengo uso de conciencia, su mirada suele perderse en la nuca de uno y por eso tiene un aire de despistado si se le habla. Ha adelgazado mucho desde la primera vez que lo vi, cuando iba a comprar algunas golosinas, y solo un par de veces le he dirigido la palabra.

Felizmente, para él, le dio un derrame cerebral que lo condujo directamente a su tumba.

Me enteré de que al quedarse viudo empezó su manía de salir a la calle sin más. Este hombre sufría de alguna enfermedad mental que se agravó con el fallecimiento de su esposa, al parecer la única que lo cuidaba. Sus llamadas fallidas eran dirigidas hacia la familia de quien alguna vez fue su mujer, pues, según dijo un vecino, creía que en realidad que sus suegros habían secuestrado a Mariela...

A veces, mientras camino en medio de la noche, creo poder distinguirlo entre la neblina limeña. Se para un momento, erguido, parece que va a decirme algo y cuando por fin abre la boca... Un viento desgarrador se lleva su fantasma y mi visión...